Heavy ★★★★½

Brillante estudio de personaje que alterna entre el drama empático y la posibilidad inminente de un thriller incómodo (que decantará en Identity).
Ausencia de padres, madres en conflicto, amores pasados por el prisma de la obsesión y un perro doble del protagonista que actúa mejor que varias grandes estrellas.

Párrafo aparte para el cariño de JM por las acciones mínimas que construyen el verosimil del pueblo, y también hacia el descomunal trabajo de arte. La casa de Víctor y el bar/restaurante de Delores se sienten espacios que uno habitó sin haber pisado jamás esa New York desteñida y rural. Se pueden oler los paredes, y hasta es posible imaginar hace cuántos años fueron pintadas.

Esto último es llamativo, más pensando en el cine independiente actual, donde todo luce exageradamente colorido, casi reducido a un post de Instagram o más pensando en que tal plano pueda funcionar de foto de portada para algún joven, en lugar de intentar recrear un hogar tal cual podemos ver en el día a día. A veces la mejor forma de que la casa esté en orden es que esté en desorden.

De esas tantas grandes maravillas amargas del cine independiente que tanto pululaban por los noventa.