Last Night in Soho

Last Night in Soho ★★★★

Edgar Wright dejó la comedia para dedicarse de lleno al terror con homenajes a psycho, a Argento, Bava, al cine inglés de los 60 y a la música de esa época. Amé tanto la película y a la vez me dejo tantas dudas que necesito verla de vuelta si o si.

Como muchas otras películas de género que salieron este año como Malignant y El Prófugo, Last Night in Soho va sobre dualidades: de época, de protagonista e incluso de propuesta.

El director reflexiona sobre lo peligroso de la nostalgia y de las visiones sesgadas, casi generalistas sobre épocas pasadas que se tienden a idealizar bajo aquella peligrosa creencia de que todo tiempo pasado fue mejor. Tomando como punto de partida a una protagonista fascinada y asombrada por los 60´ a través del material cultural heredado de su abuela: películas, música, vestimenta. Todo el primer acto está volcado a exaltar aquella década, a que veamos esa idealización en la mirada de la propia protagonista. Esto está trabajado a la perfección haciendo que Eloise vea reminiscencias de un pasado al que no tiene acceso físicamente, así como el espectador con la misma Eloise, la protagonista solo puede acompañar a Sandie en su historia VIÉNDOLA a través de un espejo (pantalla) y quedando fascinada tanto por la época como por la bella, elegante y simpática Anya Taylor-Joy. Sin embargo, tal como en las películas solo se puede ver una parte, la que le dedicen mostrar. En el caso de Eloise será Dios o alguna fuerza mayor que desconocemos, en nuestro caso: el director.
De esta manera, la protagonista quien ve a este espectro del pasado a través de un espejo intenta volverla su reflejo, su doble: se tiñe, se viste como ella e incluso imita su forma de hablar pero de vuelta, ella no sabe quien es realmente esa chica y esto toma mucha fuerza cuando se da cuenta que esas visiones del pasado no toman el rumbo que a ella le gustaría e intenta interceder, atravesar la pantalla/espejo. Sin embargo, es en vano. Tendrá que afrontar la realidad, madurar, romper la idealización y mirar a los ojos a la persona/época entera con sus virtudes y defectos afrontando/entendiendo los peligros y vicisitudes propias de intentar meterse en un terreno y lugar con inocencia/desconocimiento. Dato importante que cobra fuerza en el final.

Wright intenta desarmar toda esta estructura tan bien trabajada para aprovechar y criticar esta postura de idealización y mitificacion tanto de épocas pasadas como de personas. Sin embargo el intento por abrir el panorama y observar aquellas aristas, ideologías y actos tan repudiables que se realizaban en la época se toca con cierta liviandad y el resultado es (en este primer visionado) cuanto menos dudoso y es que en medio de esta vorágine y juegos de dobles la película entra en una exagerada redundancia dando vueltas una y otra vez sobre lo mismo. Para cuando llega la resolución uno está cansado (incluso confundido) de tanta repetición, sobre todo si no se entra de lleno en la propuesta. Para mi suerte, entré de lleno y disfrute enormemente de esta obra pero tengo dudas que espero se resuelvan con su debido rewatch.

Thomasin Mackenzie y Anya diosas totales, ¿sobra decirlo, no?

Pd: aprovecho y dejo una lista con 25 películas en las que Edgar Wright se inspiró para hacer Last Night in Soho: https://boxd.it/e631g

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