Mothers of the Land

Mothers of the Land ★★★★½

This review may contain spoilers. I can handle the truth.

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Nuestras abuelitas, para los que tenemos ascendencia indígena, siempre nos enseñaron el amor por la tierra, el respeto hacia ella y los animales que la habitan, el saber recoger los frutos que nos da, pero también cuidarla y a escucharla. Si bien mi abuelita siempre ha preferido criar cuyes, también mantiene sus plantitas y las considera como parte de la familia, al igual que mi mamá, quien incluso le habla a sus plantas. 

Esta es una práctica que yo, como muchos de nosotros, hemos dejado de lado por otras cosas, sea el estudio o el trabajo, una práctica a la que quiero retomar y gracias a este documental ya tengo una idea más clara de por dónde empezar. 

Dejando de lado introducciones, este documental no trata de mi, no es sobre descendientes indígenas que han dejado de sembrar, este documental se refiere a las más fuertes entre nosotras, a las mujeres indígenas que día a día defienden su territorio, no solo de la dejadez de las ciudades, sino del enemigo más formidable de nuestro tiempo: el capitalismo (déjenme explicar!)

Son las fábricas las que elaboran productos que tomarán cientos o miles de años en degradarse, es la contaminación causada por los ejércitos que contaminan nuestro aire, son los deshechos producto de la actividad minera que contamina nuestros ríos. Es este sistema que pone por encima las ganancias monetarias de unos pocos por sobre la salud y calidad de vida de la mayoría de nosotros. 

Braulia Puma, Eliana García, Brizayda Sicus, Sonia Mamani y Justa Quispe son las mujeres que protagonizan el documental y cada una nos muestra su día a día, de cómo prefieren no usar químicos para sus cultivos y como protegen nuestra biodiversidad. 

Braulina Puma nos habla sobre los ancestros, sobre la tierra que cultiva, sobre sus compañeras en Chinchero, es el tipo de personas de las que estaría agradecida solo de conocer.

Eliana García nos enseña sus cultivos de maíz, sobre cómo las personas de la ciudad suelen burlarse y aprovecharse de los campesinos y que por ello sus padres garantizaron que ella accediera a una buena educación. Ambas mujeres nos cuentan sobre las dificultades que afrontan, pero siempre tienen presente el porque deciden afrontarlo, porque aman sus tierras, aman su cultura, creen en el poder de sus semillas. 

Brizayda Sicus protagonizó la parte más emotiva del documental a mi parecer, cuando viajo con miembros de su comunidad hasta Noruega para depositar a sus amadas semillas, a sus parientes, en una especie de Arca de Noe, que aseguraría que aún en las condiciones más críticas. Una ceremonia muy importante, donde les cantaron a las semillas al despedirse y que me conmovió hasta las lágrimas. 

Sonia Mamani, la menor de doce hermanos, es probablemente una de las personas más bellas que he visto en cine, orgullosa también de sus raíces y feliz de mostrar la quinua que siembran, apareció también en el Mistura, bailando y ofreciendo sus productos. 

Justa Quispe, nos comparte su preocupación sobre los cambios que ha sufrido el calendario agrícola, antes podías saber si era época de la cosecha viendo la luna o por la cantidad de peces, pero ahora no llueve cuando debería y el agua escasea, sus cultivos crecen pero no como deberían. 

Quizás la lección más obvia de este documental sería el valorar el trabajo de las mujeres campesinas, pero más importante es llevarlo a la práctica, asegurar que las comunidades campesinas y nativas tengan pleno acceso a su territorio y especialmente debemos luchar contra el cambio climático. 

Tenemos que comprar productos nativos, crecidos de forma orgánica, aún si su precio sea mayor a los otros, de acuerdo a nuestras posibilidades, y si quieren ayudar a algunas de las mujeres de este documental, Eliana García ha abierto una tienda junto a otros productores orgánicos, se encuentra en Cuzco, Av. Garcilazo 602, a dos cuadras de la Plaza Tupac Amaru.